Hay bebidas que simplemente acompañan una comida. Otras acompañan momentos. Hoy, las sodas de origen forman parte de una nueva cultura gastronómica que privilegia la calidad, la procedencia de los ingredientes y el placer de disfrutar sin prisa. Como sucede con el café de especialidad o los vinos de pequeña producción, estas bebidas celebran el trabajo detrás de cada receta y la personalidad de cada ingrediente. Son una invitación a descubrir nuevos sabores y a convertir un momento cotidiano en una experiencia memorable.
Velvet Soda nació en Ciudad de México en 2012 con la convicción de que una bebida puede formar parte de una experiencia más amplia: una mesa larga entre amigos, una sobremesa que se extiende sin prisa, una conversación que merece durar un poco más.
Desde el inicio, la marca buscó crear algo distinto dentro del universo de las bebidas carbonatadas. Su primer lanzamiento, Spicy Ginger, llegó en 2013 como una declaración de principios: sabores complejos, ingredientes naturales y una propuesta profundamente inspirada en la gastronomía.
El nombre Velvet Soda encuentra su origen en una historia ligada a los primeros años de la marca. En ella aparece The Velvet Room, una habitación donde se resguardaban bebidas, ingredientes y conservas cuidadosamente seleccionadas detrás de una cortina de terciopelo. Más que un espacio de almacenamiento, era un lugar dedicado al placer de conservar, compartir y celebrar aquello que tiene valor.
Pero el terciopelo también habla de otra cosa: de textura. De una sensación suave, elegante y envolvente. Una cualidad que buscamos en cada una de nuestras bebidas a través de una carbonatación fina y una cuidadosa construcción de sabores, dando lugar a una experiencia aterciopelada en el paladar que sigue inspirando nuestro nombre hasta hoy.
Con el tiempo, The Velvet Room dejó de ser un lugar para convertirse en una forma de entender la hospitalidad.
La idea de que recibir también es un acto creativo.
La idea de que los ingredientes cuentan historias.
La idea de que las mejores conversaciones suelen comenzar alrededor de una mesa.
Hoy, Velvet Soda desarrolla una colección de bebidas elaboradas con agua mineral, frutas, botánicos e ingredientes naturales provenientes de distintas regiones de México. Cada receta busca expresar el carácter de sus ingredientes con honestidad, equilibrio y sensibilidad gastronómica.
Más que una marca de bebidas, Velvet Soda se ha convertido en una invitación a vivir con intención: elegir mejor, servir con generosidad y encontrar placer en los pequeños rituales cotidianos.
Para esta edición de Le Salon Coquette: Plume, Velvet acompañará la experiencia con tres de sus sabores más representativos.
Maracuyá, vibrante y tropical, con una acidez luminosa que despierta los sentidos.
Lychee, delicada y floral, inspirada en aromas sutiles y perfumados que invitan a bajar el ritmo.
Frambuesa, fresca y expresiva, con notas de frutos rojos y una burbuja fina que prolonga la experiencia en el paladar.
En un encuentro dedicado a las palabras, la sensibilidad y la creación, Velvet Soda celebra aquello que sucede cuando las personas se reúnen alrededor de una misma mesa: las ideas circulan, las historias encuentran voz y los momentos cotidianos se transforman en recuerdos.
Porque hay conversaciones que merecen servirse despacio.
Hay bebidas que simplemente acompañan una comida. Otras acompañan momentos. Hoy, las sodas de origen forman parte de una nueva cultura gastronómica que privilegia la calidad, la procedencia de los ingredientes y el placer de disfrutar sin prisa. Como sucede con el café de especialidad o los vinos de pequeña producción, estas bebidas celebran el trabajo detrás de cada receta y la personalidad de cada ingrediente. Son una invitación a descubrir nuevos sabores y a convertir un momento cotidiano en una experiencia memorable.
Velvet Soda nació en Ciudad de México en 2012 con la convicción de que una bebida puede formar parte de una experiencia más amplia: una mesa larga entre amigos, una sobremesa que se extiende sin prisa, una conversación que merece durar un poco más.
Desde el inicio, la marca buscó crear algo distinto dentro del universo de las bebidas carbonatadas. Su primer lanzamiento, Spicy Ginger, llegó en 2013 como una declaración de principios: sabores complejos, ingredientes naturales y una propuesta profundamente inspirada en la gastronomía.

El nombre Velvet Soda encuentra su origen en una historia ligada a los primeros años de la marca. En ella aparece The Velvet Room, una habitación donde se resguardaban bebidas, ingredientes y conservas cuidadosamente seleccionadas detrás de una cortina de terciopelo. Más que un espacio de almacenamiento, era un lugar dedicado al placer de conservar, compartir y celebrar aquello que tiene valor.
Pero el terciopelo también habla de otra cosa: de textura. De una sensación suave, elegante y envolvente. Una cualidad que buscamos en cada una de nuestras bebidas a través de una carbonatación fina y una cuidadosa construcción de sabores, dando lugar a una experiencia aterciopelada en el paladar que sigue inspirando nuestro nombre hasta hoy.
Con el tiempo, The Velvet Room dejó de ser un lugar para convertirse en una forma de entender la hospitalidad.
La idea de que recibir también es un acto creativo.
La idea de que los ingredientes cuentan historias.
La idea de que las mejores conversaciones suelen comenzar alrededor de una mesa.
Hoy, Velvet Soda desarrolla una colección de bebidas elaboradas con agua mineral, frutas, botánicos e ingredientes naturales provenientes de distintas regiones de México. Cada receta busca expresar el carácter de sus ingredientes con honestidad, equilibrio y sensibilidad gastronómica.
Más que una marca de bebidas, Velvet Soda se ha convertido en una invitación a vivir con intención: elegir mejor, servir con generosidad y encontrar placer en los pequeños rituales cotidianos.

Para esta edición de Le Salon Coquette: Plume, Velvet acompañará la experiencia con tres de sus sabores más representativos.
Maracuyá, vibrante y tropical, con una acidez luminosa que despierta los sentidos.
Lychee, delicada y floral, inspirada en aromas sutiles y perfumados que invitan a bajar el ritmo.
Frambuesa, fresca y expresiva, con notas de frutos rojos y una burbuja fina que prolonga la experiencia en el paladar.
En un encuentro dedicado a las palabras, la sensibilidad y la creación, Velvet Soda celebra aquello que sucede cuando las personas se reúnen alrededor de una misma mesa: las ideas circulan, las historias encuentran voz y los momentos cotidianos se transforman en recuerdos.
Porque hay conversaciones que merecen servirse despacio.


