Pasta fresca
Aug 14, 2026 | Radar

Lady Black
Mientras para algunos el trayecto al trabajo puede ser un paseo entre cafeterías y calles tranquilas, para millones de personas significa levantarse de madrugada, encadenar distintos medios de transporte y pasar una parte importante de su vida en movimiento.
El arte de comenzar de nuevo
Algunas historias comienzan con una maleta; otras, con una taza de café y una conversación entre amigas. Hannia Gisselle nos abre las puertas de su universo para hablar sobre feminidad, moda, intuición y el camino que la llevó a construir una comunidad desde la autenticidad. Una historia sobre crecer, reinventarse y encontrar propósito en cada paso.
Hay lugares que no buscan hacer demasiado ruido para convertirse en un buen plan. Zimo parte de una idea sencilla: reunir pasta fresca, vino italiano, coctelería y música en un espacio relajado, donde la gastronomía y la atmósfera tengan el mismo peso. El resultado es un nuevo wine bar en el que cada visita puede sentirse ligeramente distinta.
La cocina es el punto de partida. Las pastas largas y los ravioles se preparan todos los días en su propio taller, utilizando ingredientes de temporada y salsas inspiradas en la tradición italiana. La propuesta busca mantenerse cercana al producto y a la técnica, sin demasiados artificios, dejando que la calidad de los ingredientes sea la que marque cada plato.
Esa misma idea de temporalidad se extiende al resto del menú. Cada mes llegan cuatro platillos nuevos a la carta, acompañados por un gelato de temporada elaborado artesanalmente con ingredientes 100% naturales. La coctelería, por su parte, toma como referencia algunos de los grandes clásicos italianos y los lleva hacia el terreno de la casa a través de productos seleccionados de Italia.
La carta de vinos de Zimo está dedicada exclusivamente a etiquetas italianas provenientes de pequeños productores. En lugar de construir una selección estática, el wine bar apuesta por mantenerla en movimiento, incorporando nuevas etiquetas y posibilidades de maridaje conforme cambian las temporadas.
La intención es que el vino acompañe la comida sin imponerse sobre ella. Una pasta recién hecha puede ser el pretexto para descubrir una botella que quizá no estaba en el plan, mientras que una nueva incorporación a la carta puede cambiar por completo la manera de acercarse a un plato conocido.
En Zimo, la música forma parte de la experiencia tanto como la comida y el vino. Cada fin de semana, el ambiente cambia con invitados especializados en distintos géneros que llegan con sus propias selecciones de vinilos. Así, una misma mesa puede tener una atmósfera completamente diferente dependiendo del día.
Los jueves, además, están dedicados al Spritz, con una carta especial que explora distintas versiones de este clásico aperitivo italiano. Una propuesta que funciona como punto de encuentro entre la tradición italiana y el carácter más relajado del wine bar.
Al frente de la propuesta gastronómica está el chef italiano Fabio Bruno, quien comenzó a trabajar en restaurantes en el sur de Italia desde los 13 años mientras estudiaba gastronomía. A los 17 realizó una especialización en Alma Culinary Institute of Excellence y posteriormente pasó por cocinas como Osteria Francescana, L’Arpège, Les Ambassadeurs del Hotel Crillon y El Celler de Can Roca.
Bruno llegó a México en 2013 y continuó su trayectoria en restaurantes como Quintonil, La Enoteca y Chablé Resort. Actualmente es jefe de cocina de Ristorante Il Becco, en el Hotel Four Seasons. En Zimo lleva esa experiencia hacia una cocina italiana clásica y minimalista, donde la técnica está al servicio del producto.
La parte líquida de la experiencia corre a cargo de Rodrigo Rangel. Nacido en Ciudad de México en 1991, comenzó su carrera en hospitalidad y servicio en 2009 y desde entonces ha trabajado como bartender, mixólogo y head bartender en distintos espacios de la capital. Su formación en mixología y sommellerie incluye la Escuela ASÍ y el Hotel St. Regis Mexico City, además de colaboraciones con marcas como Hennessy, Diageo, Casa Lumbre y Campari.
Entre eventos como la Fórmula 1 y distintas master classes con bartenders internacionales, Rangel ha desarrollado una trayectoria enfocada tanto en la creación de bebidas como en la educación y la hospitalidad.
En conjunto, Zimo propone una manera bastante natural de entender un wine bar: una buena pasta recién hecha, una botella italiana, un cóctel después de cenar y una selección de vinilos que cambia con el paso de los días. Sin demasiadas reglas, pero con una atención evidente por lo que sucede en el plato, en la copa y alrededor de la mesa.
Hay lugares que no buscan hacer demasiado ruido para convertirse en un buen plan. Zimo parte de una idea sencilla: reunir pasta fresca, vino italiano, coctelería y música en un espacio relajado, donde la gastronomía y la atmósfera tengan el mismo peso. El resultado es un nuevo wine bar en el que cada visita puede sentirse ligeramente distinta.
La cocina es el punto de partida. Las pastas largas y los ravioles se preparan todos los días en su propio taller, utilizando ingredientes de temporada y salsas inspiradas en la tradición italiana. La propuesta busca mantenerse cercana al producto y a la técnica, sin demasiados artificios, dejando que la calidad de los ingredientes sea la que marque cada plato.
Esa misma idea de temporalidad se extiende al resto del menú. Cada mes llegan cuatro platillos nuevos a la carta, acompañados por un gelato de temporada elaborado artesanalmente con ingredientes 100% naturales. La coctelería, por su parte, toma como referencia algunos de los grandes clásicos italianos y los lleva hacia el terreno de la casa a través de productos seleccionados de Italia.

La carta de vinos de Zimo está dedicada exclusivamente a etiquetas italianas provenientes de pequeños productores. En lugar de construir una selección estática, el wine bar apuesta por mantenerla en movimiento, incorporando nuevas etiquetas y posibilidades de maridaje conforme cambian las temporadas.
La intención es que el vino acompañe la comida sin imponerse sobre ella. Una pasta recién hecha puede ser el pretexto para descubrir una botella que quizá no estaba en el plan, mientras que una nueva incorporación a la carta puede cambiar por completo la manera de acercarse a un plato conocido.

En Zimo, la música forma parte de la experiencia tanto como la comida y el vino. Cada fin de semana, el ambiente cambia con invitados especializados en distintos géneros que llegan con sus propias selecciones de vinilos. Así, una misma mesa puede tener una atmósfera completamente diferente dependiendo del día.
Los jueves, además, están dedicados al Spritz, con una carta especial que explora distintas versiones de este clásico aperitivo italiano. Una propuesta que funciona como punto de encuentro entre la tradición italiana y el carácter más relajado del wine bar.

Al frente de la propuesta gastronómica está el chef italiano Fabio Bruno, quien comenzó a trabajar en restaurantes en el sur de Italia desde los 13 años mientras estudiaba gastronomía. A los 17 realizó una especialización en Alma Culinary Institute of Excellence y posteriormente pasó por cocinas como Osteria Francescana, L’Arpège, Les Ambassadeurs del Hotel Crillon y El Celler de Can Roca.
Bruno llegó a México en 2013 y continuó su trayectoria en restaurantes como Quintonil, La Enoteca y Chablé Resort. Actualmente es jefe de cocina de Ristorante Il Becco, en el Hotel Four Seasons. En Zimo lleva esa experiencia hacia una cocina italiana clásica y minimalista, donde la técnica está al servicio del producto.
La parte líquida de la experiencia corre a cargo de Rodrigo Rangel. Nacido en Ciudad de México en 1991, comenzó su carrera en hospitalidad y servicio en 2009 y desde entonces ha trabajado como bartender, mixólogo y head bartender en distintos espacios de la capital. Su formación en mixología y sommellerie incluye la Escuela ASÍ y el Hotel St. Regis Mexico City, además de colaboraciones con marcas como Hennessy, Diageo, Casa Lumbre y Campari.

Entre eventos como la Fórmula 1 y distintas master classes con bartenders internacionales, Rangel ha desarrollado una trayectoria enfocada tanto en la creación de bebidas como en la educación y la hospitalidad.
En conjunto, Zimo propone una manera bastante natural de entender un wine bar: una buena pasta recién hecha, una botella italiana, un cóctel después de cenar y una selección de vinilos que cambia con el paso de los días. Sin demasiadas reglas, pero con una atención evidente por lo que sucede en el plato, en la copa y alrededor de la mesa.

