En tiempos donde todo parecía detenerse, un grupo de jóvenes mexicanos decidió moverse. Mientras el mundo lidiaba con el aislamiento, Paulina Rodríguez y Carlos —dos amigos con alma emprendedora y corazón inquieto— imaginaron algo distinto: una forma nueva de conectar personas, marcas y experiencias reales. Así nació CLIX Social, una plataforma que comenzó como una idea solidaria durante la pandemia y hoy se ha convertido en una comunidad en expansión con impacto nacional.
El nombre CLIX viene de clique, ese grupo íntimo y afín con quien compartes gustos, historias y secretos. Y esa fue la esencia desde el principio: crear un espacio donde las marcas no “vendieran”, sino que fluyeran entre recomendaciones sinceras, historias reales y momentos compartidos.
“Queríamos una plataforma donde la gente pudiera disfrutar, recomendar, conectar… sin sentirse forzada. Algo orgánico, como cuando le cuentas a tu mejor amiga de ese restaurante nuevo que te encantó”, cuenta Paulina, cofundadora de CLIX. “Y claro, que las marcas también ganaran. Porque cuando todo se alinea, todos pueden brillar”.
En plena pandemia, CLIX fue un respiro. Restaurantes en crisis, consumidores encerrados, y jóvenes buscando nuevas formas de disfrutar su tiempo. La propuesta era clara: únete a la comunidad, recibe beneficios exclusivos y comparte tu experiencia en redes sociales. Así, nació la figura del Clixer, una persona auténtica, con voz propia, capaz de influir sin pretenderlo.
CLIX apostó por un modelo de “ganar-ganar + ganar”: ganan las marcas, ganan los usuarios y gana la comunidad que se fortalece con cada interacción. Sin filtros, sin imposiciones. Solo experiencias reales entre personas reales.
En un país donde el marketing de influencers superó los 290 millones de dólares en 2023, CLIX decidió tomar otro camino. Aquí no hay colaboraciones forzadas ni pagos por publicación. Lo que hay son personas que comparten porque aman hacerlo, porque confían en lo que recomiendan y porque disfrutan generar tendencia sin esfuerzo.
“Los Clixers son esas personas que no necesitan un millón de seguidores para influir. Lo hacen porque son auténticas, porque generan confianza en sus círculos”, explica Paulina. “Y eso no se compra, se construye”.
Desde su nacimiento en Monterrey, CLIX ha tocado muchas puertas (y corazones). Hoy tiene presencia en Ciudad de México y Guadalajara, y pronto llegará a León, Guanajuato y Chihuahua. Pero Paulina y su equipo miran aún más lejos: quieren crear un ecosistema completo de empresas y servicios alrededor de la comunidad CLIX. Uno donde el marketing no sea solo estrategia, sino también emoción, conexión y propósito.
“Creamos CLIX para ti”, dice su manifiesto. Y en esa frase cabe toda una visión: un marketing más humano, más femenino, más real.
En tiempos donde todo parecía detenerse, un grupo de jóvenes mexicanos decidió moverse. Mientras el mundo lidiaba con el aislamiento, Paulina Rodríguez y Carlos —dos amigos con alma emprendedora y corazón inquieto— imaginaron algo distinto: una forma nueva de conectar personas, marcas y experiencias reales. Así nació CLIX Social, una plataforma que comenzó como una idea solidaria durante la pandemia y hoy se ha convertido en una comunidad en expansión con impacto nacional.
El nombre CLIX viene de clique, ese grupo íntimo y afín con quien compartes gustos, historias y secretos. Y esa fue la esencia desde el principio: crear un espacio donde las marcas no “vendieran”, sino que fluyeran entre recomendaciones sinceras, historias reales y momentos compartidos.

“Queríamos una plataforma donde la gente pudiera disfrutar, recomendar, conectar… sin sentirse forzada. Algo orgánico, como cuando le cuentas a tu mejor amiga de ese restaurante nuevo que te encantó”, cuenta Paulina, cofundadora de CLIX. “Y claro, que las marcas también ganaran. Porque cuando todo se alinea, todos pueden brillar”.
En plena pandemia, CLIX fue un respiro. Restaurantes en crisis, consumidores encerrados, y jóvenes buscando nuevas formas de disfrutar su tiempo. La propuesta era clara: únete a la comunidad, recibe beneficios exclusivos y comparte tu experiencia en redes sociales. Así, nació la figura del Clixer, una persona auténtica, con voz propia, capaz de influir sin pretenderlo.
CLIX apostó por un modelo de “ganar-ganar + ganar”: ganan las marcas, ganan los usuarios y gana la comunidad que se fortalece con cada interacción. Sin filtros, sin imposiciones. Solo experiencias reales entre personas reales.
En un país donde el marketing de influencers superó los 290 millones de dólares en 2023, CLIX decidió tomar otro camino. Aquí no hay colaboraciones forzadas ni pagos por publicación. Lo que hay son personas que comparten porque aman hacerlo, porque confían en lo que recomiendan y porque disfrutan generar tendencia sin esfuerzo.

“Los Clixers son esas personas que no necesitan un millón de seguidores para influir. Lo hacen porque son auténticas, porque generan confianza en sus círculos”, explica Paulina. “Y eso no se compra, se construye”.
Desde su nacimiento en Monterrey, CLIX ha tocado muchas puertas (y corazones). Hoy tiene presencia en Ciudad de México y Guadalajara, y pronto llegará a León, Guanajuato y Chihuahua. Pero Paulina y su equipo miran aún más lejos: quieren crear un ecosistema completo de empresas y servicios alrededor de la comunidad CLIX. Uno donde el marketing no sea solo estrategia, sino también emoción, conexión y propósito.
“Creamos CLIX para ti”, dice su manifiesto. Y en esa frase cabe toda una visión: un marketing más humano, más femenino, más real.


