En una industria donde los desfiles suelen responder a códigos bien establecidos, AVAVAV volvió a demostrar que su interés está más en cuestionarlos que en seguirlos. Para presentar su colección Otoño/Invierno 2026 durante la Semana de la Moda de Milán, la firma sueca transformó la pasarela en una puesta en escena donde la moda fue apenas una parte del espectáculo.
Bajo la dirección creativa de Beate Karlsson, la presentación se desarrolló completamente en reversa: los asistentes ocuparon el lugar de quienes eran observados, mientras que los modelos permanecieron como espectadores. El ejercicio alteró la dinámica habitual de un desfile y planteó una reflexión sobre la mirada, la exposición y las relaciones de poder dentro de una industria que constantemente pone a las personas frente al escrutinio público.
No es la primera vez que AVAVAV utiliza el performance como herramienta narrativa. Desde zapatos con dedos exagerados hasta modelos que tropiezan deliberadamente o prendas que desafían la lógica comercial, la marca ha construido una identidad que combina humor, crítica y provocación sin perder de vista el diseño. Más que generar viralidad, sus presentaciones buscan convertir la pasarela en una conversación sobre la moda contemporánea.
En esta ocasión, esa narrativa se extendió más allá de la ropa gracias a una colaboración con Oatly, la marca sueca de bebidas de avena, que participó desarrollando una experiencia gastronómica inspirada en la colección. En lugar de limitarse a patrocinar el evento, la firma creó tres bebidas conceptuales que retomaban los materiales, texturas y contrastes presentes en la propuesta de Karlsson.
“Para mí, la moda consiste en crear mundos, no solo ropa. Este formato nos permitió trabajar con los contrastes entre observación y exposición, profundidad y entretenimiento, mientras respondíamos a una industria que todavía está marcada por la mirada masculina. Trabajar con Oatly fue natural porque no solo hacen bebidas de avena, también construyen cultura”, explicó Beate Karlsson, directora creativa de AVAVAV.
Las bebidas —New Fashioned, una reinterpretación vegetal del clásico Old Fashioned; Lace Bottoms Up, una opción sin alcohol inspirada en la delicadeza de los tejidos; y Jell-Oat Shot, una gelatina de matcha, manzana y hierbas— funcionaron como una extensión conceptual de la colección, reforzando la idea de que la experiencia podía trasladarse de la pasarela al paladar.
Más allá de la activación de marca, la colaboración evidencia cómo las fronteras entre moda, arte, gastronomía y entretenimiento son cada vez más difusas. En un calendario saturado de presentaciones, AVAVAV continúa apostando por formatos que privilegian la experiencia sobre el espectáculo convencional y que invitan al público a participar, cuestionar y reinterpretar lo que ocurre frente a ellos. Oatly, por su parte, encontró una forma de integrarse a ese universo sin desplazar el discurso creativo de la colección, sino complementándolo.
En una industria donde los desfiles suelen responder a códigos bien establecidos, AVAVAV volvió a demostrar que su interés está más en cuestionarlos que en seguirlos. Para presentar su colección Otoño/Invierno 2026 durante la Semana de la Moda de Milán, la firma sueca transformó la pasarela en una puesta en escena donde la moda fue apenas una parte del espectáculo.
Bajo la dirección creativa de Beate Karlsson, la presentación se desarrolló completamente en reversa: los asistentes ocuparon el lugar de quienes eran observados, mientras que los modelos permanecieron como espectadores. El ejercicio alteró la dinámica habitual de un desfile y planteó una reflexión sobre la mirada, la exposición y las relaciones de poder dentro de una industria que constantemente pone a las personas frente al escrutinio público.

No es la primera vez que AVAVAV utiliza el performance como herramienta narrativa. Desde zapatos con dedos exagerados hasta modelos que tropiezan deliberadamente o prendas que desafían la lógica comercial, la marca ha construido una identidad que combina humor, crítica y provocación sin perder de vista el diseño. Más que generar viralidad, sus presentaciones buscan convertir la pasarela en una conversación sobre la moda contemporánea.

En esta ocasión, esa narrativa se extendió más allá de la ropa gracias a una colaboración con Oatly, la marca sueca de bebidas de avena, que participó desarrollando una experiencia gastronómica inspirada en la colección. En lugar de limitarse a patrocinar el evento, la firma creó tres bebidas conceptuales que retomaban los materiales, texturas y contrastes presentes en la propuesta de Karlsson.

“Para mí, la moda consiste en crear mundos, no solo ropa. Este formato nos permitió trabajar con los contrastes entre observación y exposición, profundidad y entretenimiento, mientras respondíamos a una industria que todavía está marcada por la mirada masculina. Trabajar con Oatly fue natural porque no solo hacen bebidas de avena, también construyen cultura”, explicó Beate Karlsson, directora creativa de AVAVAV.

Las bebidas —New Fashioned, una reinterpretación vegetal del clásico Old Fashioned; Lace Bottoms Up, una opción sin alcohol inspirada en la delicadeza de los tejidos; y Jell-Oat Shot, una gelatina de matcha, manzana y hierbas— funcionaron como una extensión conceptual de la colección, reforzando la idea de que la experiencia podía trasladarse de la pasarela al paladar.

Más allá de la activación de marca, la colaboración evidencia cómo las fronteras entre moda, arte, gastronomía y entretenimiento son cada vez más difusas. En un calendario saturado de presentaciones, AVAVAV continúa apostando por formatos que privilegian la experiencia sobre el espectáculo convencional y que invitan al público a participar, cuestionar y reinterpretar lo que ocurre frente a ellos. Oatly, por su parte, encontró una forma de integrarse a ese universo sin desplazar el discurso creativo de la colección, sino complementándolo.


