En el fascinante mundo del diseño moderno y contemporáneo, hay figuras clave que han sido fundamentales para su evolución y consolidación, especialmente en contextos como el mexicano. Una de ellas es una curadora pionera que, hace más de dos décadas, decidió apostar por el diseño como un campo para explorar y difundir. Su trayectoria, marcada por la dedicación y la pasión, ha sido esencial para que el diseño se integrara en la agenda cultural de museos y festivales, ganando poco a poco un lugar privilegiado en la percepción pública. A lo largo de los años, ha trabajado para desentrañar el potencial del diseño como una forma de expresión que no solo refleja tendencias, sino que también construye identidad y dialoga con el contexto histórico y cultural de México.
Hoy, con una vasta experiencia a sus espaldas, la curadora continúa innovando y contribuyendo al campo con proyectos que exploran tanto la historia como la contemporaneidad del diseño. Desde la selección de piezas hasta la curaduría de exposiciones que desafían los límites tradicionales, su trabajo es un testimonio de su compromiso con el diseño como herramienta de reflexión, conversación y apreciación estética. En esta entrevista, nos ofrece un vistazo a su proceso, su visión sobre la evolución del diseño y su perspectiva sobre el futuro de esta disciplina, marcada por una constante búsqueda de autenticidad y relevancia cultural.
¿Cómo comenzaste tu camino en el mundo del diseño moderno y contemporáneo? ¿Qué te inspiró a convertirte en curadora especializada en esta área?
Fue un camino largo. Trabajé en museos de arte y me especialicé en arte contemporáneo, pero mi verdadera pasión siempre ha sido el diseño. Cuando decidí convertirme en curadora independiente hace casi 25 años, aposté por el diseño. Fui pionera en este campo. Nadie estaba trabajando el tema en ese momento, por lo que tuve que “picar piedra”. Convencí a museos de incluir el diseño en su programación, lo mismo hice con festivales. Organicé eventos y, poco a poco, el diseño se fue infiltrando en el imaginario colectivo de México.
¿Hubo algún momento clave o una exposición que marcó un antes y un después en tu carrera como curadora?
Todas las exposiciones y proyectos que uno realiza marcan el camino.
¿Cómo seleccionas las piezas o diseñadores para una exposición? ¿Cuál es el proceso detrás de la curaduría de una muestra de diseño?
Cada proyecto es distinto. Depende del tema, de los diseñadores y de si la exposición es histórica o si se trabaja con diseñadores contemporáneos. Uno se adapta a las circunstancias. Sin embargo, lo que sí es cierto es que se necesita tener un amplio bagaje cultural, referencias y una gran cantidad de información.
¿Cómo ves la evolución del diseño moderno y contemporáneo en los últimos años? ¿Cuáles dirías que son las tendencias más marcadas en la actualidad?
México está viviendo un momento muy interesante. Miramos hacia adentro, pero al mismo tiempo buscamos impactar hacia afuera. Hay muchos nodos de investigación y un creciente interés por entender el diseño que se produce aquí. Creo que los próximos 10 años serán determinantes.
¿Qué tan importante es la curaduría en la forma en que el público percibe el diseño, y cómo contribuye a su apreciación?
Es muy importante. La curaduría ayuda a traducir, a mediar. A través de los discursos curatoriales se pueden explicar muchos fenómenos que, de otro modo, podrían no ser entendidos sin ese contexto.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y qué podemos esperar ver en el futuro cercano?
Este año estoy trabajando en varios libros: uno sobre el diseñador Alejandro Lazo, otro sobre diseño latinoamericano, y el próximo año tengo una exposición de textiles y cerámica de corte histórico.
¿Cómo te gustaría que el diseño moderno y contemporáneo sea percibido en las próximas décadas?
Me gustaría que fuera percibido como un nodo central de la identidad mexicana y de la idiosincrasia local.
¿Cómo es tu relación con los diseñadores y artistas que colaboran en las exposiciones que curas? ¿Qué tipo de conexión buscas al trabajar con ellos?
Busco que nuestras colaboraciones sean significativas y que tengamos buenas conversaciones. Lo más importante es que podamos ayudarnos mutuamente a reflexionar sobre nuestras prácticas y visiones.
Si pudieras elegir una sola obra que represente tu visión del diseño moderno y contemporáneo, ¿cuál sería y por qué?
El butaque de Clara Porset. Representa lo local, lo moderno, lo tradicional y, al mismo tiempo, la innovación.
¿Qué consejo le darías a los jóvenes curadores o diseñadores que están comenzando su carrera en este campo?
Que tengan mucha curiosidad.
En el fascinante mundo del diseño moderno y contemporáneo, hay figuras clave que han sido fundamentales para su evolución y consolidación, especialmente en contextos como el mexicano. Una de ellas es una curadora pionera que, hace más de dos décadas, decidió apostar por el diseño como un campo para explorar y difundir. Su trayectoria, marcada por la dedicación y la pasión, ha sido esencial para que el diseño se integrara en la agenda cultural de museos y festivales, ganando poco a poco un lugar privilegiado en la percepción pública. A lo largo de los años, ha trabajado para desentrañar el potencial del diseño como una forma de expresión que no solo refleja tendencias, sino que también construye identidad y dialoga con el contexto histórico y cultural de México.
Hoy, con una vasta experiencia a sus espaldas, la curadora continúa innovando y contribuyendo al campo con proyectos que exploran tanto la historia como la contemporaneidad del diseño. Desde la selección de piezas hasta la curaduría de exposiciones que desafían los límites tradicionales, su trabajo es un testimonio de su compromiso con el diseño como herramienta de reflexión, conversación y apreciación estética. En esta entrevista, nos ofrece un vistazo a su proceso, su visión sobre la evolución del diseño y su perspectiva sobre el futuro de esta disciplina, marcada por una constante búsqueda de autenticidad y relevancia cultural.

¿Cómo comenzaste tu camino en el mundo del diseño moderno y contemporáneo? ¿Qué te inspiró a convertirte en curadora especializada en esta área?
Fue un camino largo. Trabajé en museos de arte y me especialicé en arte contemporáneo, pero mi verdadera pasión siempre ha sido el diseño. Cuando decidí convertirme en curadora independiente hace casi 25 años, aposté por el diseño. Fui pionera en este campo. Nadie estaba trabajando el tema en ese momento, por lo que tuve que “picar piedra”. Convencí a museos de incluir el diseño en su programación, lo mismo hice con festivales. Organicé eventos y, poco a poco, el diseño se fue infiltrando en el imaginario colectivo de México.
¿Hubo algún momento clave o una exposición que marcó un antes y un después en tu carrera como curadora?
Todas las exposiciones y proyectos que uno realiza marcan el camino.
¿Cómo seleccionas las piezas o diseñadores para una exposición? ¿Cuál es el proceso detrás de la curaduría de una muestra de diseño?
Cada proyecto es distinto. Depende del tema, de los diseñadores y de si la exposición es histórica o si se trabaja con diseñadores contemporáneos. Uno se adapta a las circunstancias. Sin embargo, lo que sí es cierto es que se necesita tener un amplio bagaje cultural, referencias y una gran cantidad de información.

¿Cómo ves la evolución del diseño moderno y contemporáneo en los últimos años? ¿Cuáles dirías que son las tendencias más marcadas en la actualidad?
México está viviendo un momento muy interesante. Miramos hacia adentro, pero al mismo tiempo buscamos impactar hacia afuera. Hay muchos nodos de investigación y un creciente interés por entender el diseño que se produce aquí. Creo que los próximos 10 años serán determinantes.
¿Qué tan importante es la curaduría en la forma en que el público percibe el diseño, y cómo contribuye a su apreciación?
Es muy importante. La curaduría ayuda a traducir, a mediar. A través de los discursos curatoriales se pueden explicar muchos fenómenos que, de otro modo, podrían no ser entendidos sin ese contexto.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y qué podemos esperar ver en el futuro cercano?
Este año estoy trabajando en varios libros: uno sobre el diseñador Alejandro Lazo, otro sobre diseño latinoamericano, y el próximo año tengo una exposición de textiles y cerámica de corte histórico.

¿Cómo te gustaría que el diseño moderno y contemporáneo sea percibido en las próximas décadas?
Me gustaría que fuera percibido como un nodo central de la identidad mexicana y de la idiosincrasia local.
¿Cómo es tu relación con los diseñadores y artistas que colaboran en las exposiciones que curas? ¿Qué tipo de conexión buscas al trabajar con ellos?
Busco que nuestras colaboraciones sean significativas y que tengamos buenas conversaciones. Lo más importante es que podamos ayudarnos mutuamente a reflexionar sobre nuestras prácticas y visiones.
Si pudieras elegir una sola obra que represente tu visión del diseño moderno y contemporáneo, ¿cuál sería y por qué?
El butaque de Clara Porset. Representa lo local, lo moderno, lo tradicional y, al mismo tiempo, la innovación.
¿Qué consejo le darías a los jóvenes curadores o diseñadores que están comenzando su carrera en este campo?
Que tengan mucha curiosidad.


